Tan solo iré allí, con palabras kamikaze que rompan tus murallas de hojas en blanco. Iré allí con los versos que quepan en un abrazo, y los arrojaré a tus pies con la furia de haber naufragado en un barco de papel, más allá de mis fronteras. Y tal vez, mientras lees una estrofa, me regales el lujo de admirar tu sonrisa. Podríamos intentarlo. Y podríamos salir heridos. Devorados por dentro por un enjambre de mariposas, hasta sentir el alivio de extinguirnos en silencio. Pero recuerdo la belleza de tus decisiones y la fortaleza de tus logros. Y pienso que será peor jamás haberlo intentado.